Lucas y el propósito de Dios.

El propósito de Dios en Cristo Jesús tal y como es revelado en el evangelio de Lucas.

Por @Ruddy Carrera        

Sería preciso empezar con la declaración que el mismo autor hace en la introducción del libro sobre su propósito. Lucas escribe su evangelio para que su amigo Teófilo sepa la verdad precisa de las cosas que le han sido enseñada”. La expresión verdad precisa recoge claramente la idea de certeza.

Créditos de la imagen de portada por Doménikos Theotokópoulos (El Greco). Museo Nacional de Escultura, España.

El apóstol Lucas desea que el noble Teófilo y otros conversos a la fe cristiana como él, tengan plena certeza en sus mentes y en sus corazones de la verdad acerca de Jesús, y del significado último de lo que Dios ha hecho en Cristo. O sea de como Dios ha salvado al mundo perdido a través de su hijo Jesucristo, y como le brinda la oportunidad a los gentiles de ser salvos, una vez Israel ha despreciado el fin de todas las promesas del Antiguo Testamento que es Jesús, a quien ellos mataron.

Ahora bien. Como lo confirma D. A .Carlson, y D. J. Moo. Cuando Lucas escribió su evangelio, la iglesia primitiva se había separado del judaísmo, y ya había empezado a experimentar hostilidad por parte de muchos judíos. A la vez, el pequeño movimiento cristiano tenía que competir con una mezcla de alternativas religiosas y filosóficas que inundaba el mundo grecorromano.

La Última Cena,  Juan de Juanes, Museo del Prado, Madrid, España.

El pequeño movimiento cristiano tenía que competir con una mezcla de alternativas religiosas y filosóficas que inundaba el mundo grecorromano.

Conzelman nos arroja más luz sobre esto cuando dice que Lucas introdujo la idea de que la Historia de la Salvación  se da en tres etapas: la etapa de Israel; la etapa del ministerio de Jesus; y la etapa de la Iglesia. Y, obviamente, el evangelio de Lucas se centra en la segunda de estas etapas: el “centro del tiempo”. Lo que hizo que esta propuesta fuera especialmente significativa fue la explicación del origen de la Historia de la Salvación y sus consecuencias. Lucas fue el primero en definir la historia en esos términos. Y lo hace en respuesta al problema de que la parusía no llegaba.

La aportación más importante de Lucas es, sin duda alguna, su meticuloso trabajo documental, que le da a su evangelio, es decir, a su relato sobre la vida de Cristo, un gran valor histórico. Lucas es el único que nos lleva desde el principio de la “historia de Jesús”, con el nacimiento de Juan el Bautista, hasta el final de ésta, con la ascensión del Jesús  resucitado. Entre una cosa y la otra, Lucas incluye muchas enseñanzas y episodios de la vida de Jesús que no aparece en otros evangelios. Al añadir un material  que no aparece en la tradición que toma Marcos y de Q, ¿Qué nos enseña Lucas? De la contribución de Lucas destacaremos en particular, cuatro aspectos.

Manuscrito de copista desconocido, del Evangelio según San Lucas del siglo XVIII. Colección Iryan Moftah de Manuscritos y Libros Coptos de la Universidad de El Cairo.

Entre una cosa y la otra, Lucas incluye muchas enseñanzas y episodios de la vida de Jesús que no aparece en otros evangelios.

En primer lugar, y son muchos los estudiosos que hacen hincapié en este aspecto, destacamos la importancia central del plan de Dios en Lucas-Hebreos. Los himnos que aparecen antes y justo después del nacimiento de Jesús sitúan la historia de Jesús en el contexto de la promesa de Dios y del Antiguo Testamento. Jesús retoma esa misma idea en la declaración programática que pronuncia en la sinagoga de Nazaret (4:18-19). Lo que ocurre en el ministerio de Jesús ocurre porque Dios está cumpliendo un programa que trazó e inició muchos años antes. La frecuencia con que Jesús estuviera en la casa de su Padre (2:49), que predicara las buenas nuevas del reino en otras ciudades (4:43), que, como profeta, muriera en Jerusalén  (13:33), que se quedara en casa de Zaqueo (19:5), y, sobre todo, que muriera en la cruz (9:22; 17:25; 22:37; 24:7).  Él mismo lo dice a modo de resumen al final del evangelio: “Era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos” (24:44). Mediante los sucesos históricos del nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, Dios está desarrollando, un plan ya revelado en el Antiguo Testamento, que ya ha llegado a su punto culminante con la muerte y la resurrección de Jesús, pero cuyo cumplimiento final vendrá por la proclamación del evangelio a todas las naciones. Así, ese tema central de “el plan de Dios” une el Evangelio de Lucas al libro de Hechos,

Vemos, por tanto, que el cumplimiento del plan de Dios es el marco o estructura general del Evangelio de Lucas. El objeto de ese plan es traer al mundo la salvación, y la segunda contribución de Lucas es este énfasis en la Salvación. Muchos consideran que la palabra de Lucas 19:10, al final del encuentro con Zaqueo, es el versículo clave de este evangelio: “Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

Cristo y Zaqueo, por Niels Larsen Stevns, 1913. Museo de Arte Danés, Randers.

Lucas es el único Evangelio Sinóptico que usa los sustantivos “salvación” sotería, cuatro veces (1:69, 71,77; 19:9). Satirión, dos (2:30; 3:6) y “Salvador” (Soter 1:47; 2:11), y usa el verbo “salvar” (sodzo) más que ningún otro libro del Nuevo Testamento (Aunque esto se debe, sobre todo, a la extensión de este segundo Evangelio).  La salvación es el tema central del Evangelio de Lucas. Ya hemos visto con las citas que hemos mencionado más arriba, que las mayorías de las referencias aparecen en el relato sobre el nacimiento de Jesús. De nuevo Lucas usa los himnos de estos capítulos para trazar la línea por la que avanzará el ministerio de Jesús. En Jesús Dios se acerca a su pueblo como salvador. Usando de forma frecuente los términos “hoy” (once veces) y “ahora” (catorce veces), Lucas hace hincapié en que esa salvación está disponible en el presente a través de Jesús.

La salvación en Lucas se centra especialmente en una inversión de los roles, como resumen muy bien en la canción de María,  al decir: “ Dios ha hecho proeza con su brazo”.